Viajes Contemplativos

El Esparragal, desconexión en el campo andaluz

“El Esparragal” (www.cortijoelesparragal.es) es otro de mis lugares favoritos del mundo para desconectar de todo. Situado en Gerena (a 20 minutos de Sevilla), ahí puede sentirse, en primera persona, la esencia de Andalucía y sus tradiciones.

La historia de este cortijo andaluz se remonta a la época tartésica, pasando por la Edad de Bronce, cuyos restos aún se pueden ver en la finca. De la época romana también hay algunas ruinas, de murallas y termas, ya que este lugar formaba parte de “Itálica”. En la época visigoda se construyó una ermita y en el S.XV el cortijo pasó a manos de los monjes de la orden de “Los Jerónimos”. La casa actual fue el mismo Monasterio, esto explica la paz que uno siente al alojarse ahí. Me encanta la frase que puede leerse en una de las inscripciones del jardín que se conserva de la época en la que vivían los monjes: “No busquemos la paz siguiendo los caminos del odio”.

Este hotel rural con encanto cuenta con 21 habitaciones decoradas con un estilo elegante y rústico donde puedes sentirte como en tu propia casa. El buen comer también es otras de sus señas de identidad ya que, el reconocido Catering Trevian (www.trevianctering.com), es el encargado de toda la cocina.

En “El Esparragal” se pueden dar agradables paseos por el campo, a pie o montando un caballo típico español. En sus tierras, de paisajes variados, se puede ver monte, encinas, jaras, flores silvestres, cultivos de trigo, girasoles, olivos, encinas y naranjos, además de ganado retinto que dotan de mucha personalidad andaluza al entorno. Hay también rincones muy especiales y con gran historia como la ermita (los primeros que la construyeron fueron los visigodos) que, según cuenta la tradición, se levantó donde se apareció la Virgen de La Encarnacion”. También están las ruinas de las diferentes civilizaciones antiguas que allí se asentaron, el lugar donde los monjes jerónimos cultivaban los productos de su huerta y el embalse construido por José María Oriol (propietario de la finca desde 1967) que creó un monumento donde se puede leer esta otra gran cita: “Donde hay humildad hay amor, donde hay amor hay paz que irradia y nos ayuda a alcanzar la dicha definitiva”.

Sin duda, este es un destino ideal del sur de España para disfrutar de actividades contemplativas, naturaleza, paseos, lectura, cultura, meditación, yoga, buen comer y buen descanso.

María de León

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